
Hacia mucho tiempo que tenía ganas de sumergirme en la naturaleza más virginal y agreste.
Alejarme algo de la roca y mezclarme de nuevo en el verdor más enérgico de la vegetación autóctona de
Para realizar ese sueño subrepticio, viajé, junto a otros 8 compañeros, al corazón de
En plena Selva de Tulum (cueva de conejo, en lengua maya), en la península del Yucatán, un minúsculo caserío enredado en el verde de una naturaleza excesiva, ofrece, desde la musicalidad de su nombre, la más movilizadora experiencia que pueda tener un viajero abstraído por los ruidos del mundo civilizado.
Recomiendo firmemente, a osados y curiosos, una vivencia superlativa, de semejante calibre.
Sin duda esta zona es una verdadera puerta de entrada a la cultura maya, y cita obligada con los más importantes vestigios de un civilización extinguida que todavía nos embriaga.
Pirámides, templos y pinturas emergen en los primeros e intensos verdes de la selva.
Tulum es, junto a Naja y Metzabok, uno de los tres asentamientos lacandones (pueblos originarios de la región) que todavía conservan sus tradiciones milenarias.
Situada en el filo de la biosfera de Montes Azules y marcada por su clima subtropical, es la principal comunidad Maya enclavada en una selva intacta.
El pequeño poblado, alineado en algo más de
Alzar la vista y darse de bruces con un puñado de casas de frágil apariencia, pero satisfactoriamente confortables, curten el corazón más apático.
Esas minúsculas cabañas de techo de cáñamo y prácticamente sin paredes, ofrecen la oportunidad de tomar contacto cuerpo a cuerpo con una naturaleza palpitante y en pleno fervor.
Sin ir mas lejos, me viene a la memoria una sensación de máxima plenitud y sosiego, zozobrada en la quietud Maya exclusivamente turbada por el runruneo de los mosquitos que ansían la dulzura de una sangre extranjera copiosamente azucarada.
Era de noche y la parpadeante luz de una frágil vela, cobijada en un cascarón espiral humeante (escudo simple y efectivo contra los ataques de los mosquitos) me hizo sentir tan nimia e indefensa, que esa misma lasitud me llenaba de vida.
Cada albergue, virtualmente abrazado por la vegetación, recibe el rumor del río que moja eternamente los pies de palo de las cabañas.
Dos noches allí valen por mil noches de sonido y magia.
De entre la verde espesura llegan los ecos opacos del mono araña, los aullidos lejanos y gatunos de los saraguatos (otra especie de monos muy comunes), el graznido de algún pelícano o el imaginado color de un tucán.
De día, es posible avistar loros y escuchar el trino a coro de los chachalacas.
En el río, apestado de insectos, se puede admirar la belleza de garzas, tortugas y cigüeñas.
Y, buscando refugio entre el ramaje, esperando la llegada de la noche, aguardan los cocodrilos: silenciosos, indiferentes e impávidos.
Los Mayas, además de idolatrar a la diosa naturaleza, veneraban a otras deidades, reclutadas en templos ahora en destrucción.
Tulum, situada sobre un promontorio a la orilla del Mar Caribe, fue llamada la ciudad de Zama en la antigüedad para referirse a la muralla que la rodeó, constituyéndola en un importante fuerte para su defensa.
Por los numerosos registros en murales y otros trabajos encontrados en los edificios de la ciudad, se tiene considerado que Tulum fue un importante centro de culto para el llamado "dios descendente o dios de la muerte.
Para disfrutar de sus ruinas enteramente, es necesario disponer de un día para ir y regresar, navegando en una quebradiza lancha por una serpiente de agua en medio de la bruma.
Sin duda, es uno de los sitios arqueológicos más sorprendentes de Yucatán, cuyas bases están hoy virtualmente tomadas por la selva.
Desde Quintana Roo, montados en unos jeeps bastante inestables, zarandeamos la anatomía mexicana durante unas horas siguiendo una huella angosta y barrosa que parece que va a ser tragada en cualquier momento por la voracidad de la selva.
Allí nos acercaron a unos paredones abarrotados de nobles muros, donde se conservan intactas pinturas realizadas en tiempos inmemoriales (estimativamente hacia el año 790).
Estos bosquejos narran la historia de la última dinastía maya de la zona y, llamativamente, han soportado el embate de siglos de lluvias incesantes.
Mi tercera propuesta, para los fanáticos de la naturaleza es su estado más agreste, es realizar caminatas por la selva, reconocer la gran variedad de frutos con los que se alimentan los nativos y las hierbas usadas como medicinas.
La riqueza silvícola es una de las fuentes de ingreso del estado, ya que la entidad produce maderas preciosas de óptima calidad como son: Cedro rojo, Primavera, Palo de rosa o Roble; estas especies constituyen dos terceras partes de la superficie arbolada del estado.
De las especies no maderables, la más importante es el Chicozapote, árbol del que se extrae la resina para fabricar el chicle, el cual es exportado en su totalidad. Pero no nos confundamos, ese chicle no se masca; es la base de una especie de cemento natural, usado para la fijación de las piedras.
Al final de estas caminatas siempre irrumpe alguna cascada que parece salida de un sueño o algún cenote (río subterráneo).
Bañarse en esas aguas acunadas por un coro de pájaros inverosímiles o saltar al vacío de un líquido cristalino subyacente, es un placer difícilmente narrable.
Este paraíso, no obstante, tiene sus pequeños purgatorios. Los mosquitos trabajan a destajo, por lo que el repelente (Relex) es un artículo de primera necesidad.
El calor (30 grados a la sombra) y la humedad (de casi un 90%) son intensos y permanentes.
Las lluvias son recurrentes e inevitables, y se debe ir precavido de su gran intensidad (la cortina de agua que genera una lluvia torrencial, puede ser peligrosa dependiendo de donde nos encontremos).
Y, obviamente, a pesar de las cristalinas aguas tan a mano, conviene siempre andar con una botella de agua envasada para saciar una sed, a menudo, descontrolada. Nunca deberemos beber agua de una fuente natural o surtidor no seguro.
Más allá de estos detalles, un mortal sensible merece regalarse varios días en este paraíso, aunque sea una vez en la vida.
Los más partidarios del agua salada no debéis desperdiciar la oportunidad de conocer uno de los más bellos parajes coralinos de Riviera:
Hace algunos siglos los Mayas declararon a Isla Mujeres como un lugar sagrado para adorar a la diosa Ixchel (diosa de la fertilidad).
Es emocionante la aventura que uno experimenta ayudado del esnorquel adentrado en los arrecifes de Cancún, en el Caribe mexicano.
Una pequeña barca a motor os acercará a este paraíso de caletas, bahías, manglares y fauna y flora autóctona para descansar a la orilla del mar, en unas confortables hamacas bajo las palmas, rodeados de una arena blanca y sedosa.
Más que recomendable para descansar del ajetreado mundo selvático.
Si todavía no os habéis cansado de agua y sal y sobretodo para los que vayáis con niños y os de cierto apuro adentraros sin control en la selva maya, Xel Há (importante puerto mercantil en la antigüedad) es un parque ecológico y reserva natural que posee el acuario natural más increíble y mágico de México.
Alberga lo mejor de la naturaleza del Caribe Mexicano por lo que podréis admirar la vasta variedad de flora y fauna de la región así como empezar a conocer la excelsa cultura maya desde sus orígenes.
En esta misma línea encontramos la reserva natural de Sian Ka’an (Puerta del Cielo en Maya).
El principal atractivo de Sian Ka’an es la planicie de su relieve y las características de su superficie, constituida principalmente por piedra caliza; un tipo de roca que impide la formación de corrientes superficiales de agua y favorece el afloramiento de esos pozos subterráneos ya mencionados, conocidos como cenotes (dolinas cársticas o calcáreas escondidas en algunas cavernas muy profundas, y producto del derrumbe del techo de una o varias cuevas).
Ahí se juntan las aguas subterráneas, formando un estanque más o menos profundo y perfecto para los fanáticos del barranquismo o el “salto al vacío”. Existen varios tipos de cenotes: A cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta.
En los que está permitido acceder, suele ser necesario pagar para ello (para contribuir a su conservación y cuidado).
Frente a la costa de Sian Ka'an, en medio del Mar Caribe, se ubica el segundo complejo de arrecifes coralinos más amplio en su tipo (más de 300 especies diferentes, muchas de ellas en peligro de extinción), después de
Fletar una pequeña barca en el puerto y acercarse a semejante paraíso es, sin duda, otra de las excursiones que vale la pena pagar.
Allí, encontraréis una gran cantidad de peces (más de 1500 especies distintas) y más de 2000 especies de moluscos.
También es posible encontrar en la barrera, tiburones gato y delfines en su hábitat natural, ballenas (si es la época) y multitud de tortugas gigantes.
Si el mundo de los cenotes os ha picado la curiosidad, recomiendo destinar otro de los días a Aktun chen (cueva con cenote en su interior en maya).
Este rincón, ubicado a unos
La zona goza de tres cenotes en su interior.
Una de las cuevas se ha iluminado con luz indirecta para una mejor observación de las miles de las estalactitas, estalagmitas y esculturas naturales hechas por el agua y el carbonato de calcio a través de los cinco millones de años.
Pero no sólo de agua y helecho vive México.
Si nuestra afición es la cultura, seria imperdonable no acercarnos a ver una de las siete maravillas del mundo: Chichén Itzá, vestigio de una de las civilizaciones prehispánicas más importantes y reciente patrimonio de la humanidad.
Su nombre significa en maya Chich'en (Orilla del pozo) e Itzá (Brujo de agua) y, a pesar de no ser una de las pirámides más altas de la zona es, indudablemente escultural.
Precisamente, para conservar intacta esa hermosura, no dejan subir al monumento. Así que tendréis que conformaros con admirarla desde abajo.
Los monumentales edificios de
Este es un edificio de cuatro lados que culmina en un templo rectangular.
Se asienta sobre una plataforma rectangular y tiene una altura de más de
Cada lado de la pirámide tiene una gran escalinata que conduce al templo superior. Balaustradas de piedra flanquean cada escalera, y en la base de la escalinata norte se asientan dos colosales cabezas de serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulcán.
En la base de las pirámides hayamos los campos de juego de pelota maya y los pilares de piedra esculpida, otro de los muchos atractivos de la zona.
Pero si como nosotros os quedaseis con las ganas de avistar la selva desde las alturas, os recomiendo acercaros a los yacimientos arqueológicos de Cobá (Aguas Turbias en maya).
Estos, emplazados cerca de Tulum, conglomeran cerca de 45 caminos o calzadas, conocidos con el nombre de sacbé (camino blanco), que relacionaban la cuidad con otros sitios como Yaxun (
Casi a la entrada del yacimiento arqueológico se encuentra la construcción conocida como "la iglesia", que contiene numerosas figuras y símbolos tradicionales.
En este recinto también puede verse el conjunto dedicado al juego de pelota, en el que es posible observar los dos "arcos" situados en los extremos de planos inclinados.
Por la presencia de calaveras talladas en la base del monumento, se infiere el sentido ritual del juegos practicado por los mayas.
Tomando uno de esos blancos caminos alcanzaremos la pirámide de Nohoch Mul (colina grande), que con sus 
Me es imposible narrar todo lo vivido en estos diez días de espejismo.
Esta Biblia turística, aparentemente eterna, me resulta nimia en su saciedad.
Pero, puesto que no escribo para mi sino para los demás, no me parece justo alargar en exceso semejante sermón.
Bosques, selva, flora y fauna, sitios arqueológicos, playas vírgenes y cristalinas, aguas azul turquesa que se tornan plateadas con la luz de la luna, fantasía y calidez del tropical...
Estas son solo algunas de las cualidades que han de mi viaje una quimera.
Un ensueño digno de vivir, por lo menos, una vez en la vida.
Datos de interés:
Moneda:
La moneda oficial es el Peso Mexicano. Un euro equivale a 15 pesos mexicanos aproximadamente, variando de acuerdo a las fluctuaciones del mercado cambiario.
Clima:
El clima allí es semitropical, siendo la temperatura promedio anual de entre 28 grados centígrados y a 36 grados centígrados.
Las precipitaciones medias anuales, abundantes, son en promedio, de
Las temperaturas y lluvias más altas se registran entre los meses de abril y mayo, y de Septiembre a Enero.
Durante el día el clima es caluroso y húmedo, por lo que la ropa recomendada es ligera y transpirable.
Para las incursiones en la selva se recomienda usar pantalones, camisas de manga larga y zapatos o zapatillas cómodas, y utilizar (siempre) repelente para mosquitos.
Al llegar la noche la temperatura desciende y se sugiere un suéter liviano o una campera ligera.
El aeropuerto internacional de Cancún, a dos horas de vuelo desde México, D.F. es la principal puerta de acceso a
La carretera costera que une a la cuidad Cancún con Tulum, y otra que vincula las ciudades de Tulum y Cobá son las principales vías de comunicación terrestre.
Playa del Carmen cuenta con un pequeño aeropuerto del cual parten aviones que hacen recorridos cortos. Desde Playa del Carmen y Calica salen transbordadores, taxis y autobuses que vinculan al continente con las islas del caribe.
Comunicaciones:
En toda
También hay oficinas de correos con servicios de telegrama y CiberCafés, para estar en contacto con el mundo entero.
Electricidad:
La corriente eléctrica es de 110 volts, igual que en todo el territorio mexicano. Por tanto si necesitáis cargar el móvil, la cámara o cualquier otro aparato eléctrico necesitaréis un adaptador.
Lo venden en los tenderetes del pueblo a unos 3 euros.
Requerimientos para entrar al país:
Es imprescindible el pasaporte validado con fotografía.
Para poder salir del país hay que pagar las tasas de aduana: 560 pesos (unos 35 euros).















